martes, 19 de febrero de 2008

Carne

Carne palpitante, caliente en movimiento, comienza a deshacerse entre mis huesos, siguiendo el valle del deseo entre las oquedades del anverso de tus pliegues de semillas de tus poros, abiertos y receptivos de rios de mi carne en extasis final, de comunión blasfema y envilecida, al batir de tus alas de pureza y aura bondadosa, pues el mal que anida en mi, se deshace con mi carne, entre tu carne, que toma la mia y la hace suya, que vivira en ti, mientras los rios fluyan y las semillas quieran florecer, carne fusionandose con la otra carne sin medida ni mesura, anidando y abonando cada pliegue formado de la nueva esencia y vida.

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