
Todo comienza cuando el zumbido de las pantallas anuncian los Golondrinos. Cualquier lugar es bueno para que ellos aparezcan y traspasen cualquier pantalla de un reloj de cristal líquido, el marcador digital de un microondas, el pulsímetro de un corredor de fondo. Al iniciarse el proceso, el aire repiquetea y se siente y percibe un olor a ozono, que es el indicador de dicho proceso.
No se sabe de donde proceden y porque nos visitan tan a menudo, últimamente, contando los casos que han podido describir los encuentros con los Golondrinos.
Por los pocos datos recopilados que de ellos se tienen, con entidades de diversos tamaños, con capacidad de mutación variable, elongación a voluntad, con control de su densidad por procedimientos desconocidos para nosotros, variando su densidad en función del lugar donde hacen sus apariciones. Las partículas de luz, también son aprovechadas y empleadas en sus aparaciones, haciendo más o menos visibles, sus formas mutadas. Tampoco es entendible el interés por visitarnos y el medio que usan para hacerlo, pues las leyes de la física no se aplican, a los Golondrinos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario