martes, 19 de febrero de 2008

Golondrinos

Todo comienza cuando el zumbido de las pantallas anuncian los Golondrinos. Cualquier lugar es bueno para que ellos aparezcan y traspasen cualquier pantalla de un reloj de cristal líquido, el marcador digital de un microondas, el pulsímetro de un corredor de fondo. Al iniciarse el proceso, el aire repiquetea y se siente y percibe un olor a ozono, que es el indicador de dicho proceso.

No se sabe de donde proceden y porque nos visitan tan a menudo, últimamente, contando los casos que han podido describir los encuentros con los Golondrinos.

Por los pocos datos recopilados que de ellos se tienen, con entidades de diversos tamaños, con capacidad de mutación variable, elongación a voluntad, con control de su densidad por procedimientos desconocidos para nosotros, variando su densidad en función del lugar donde hacen sus apariciones. Las partículas de luz, también son aprovechadas y empleadas en sus aparaciones, haciendo más o menos visibles, sus formas mutadas. Tampoco es entendible el interés por visitarnos y el medio que usan para hacerlo, pues las leyes de la física no se aplican, a los Golondrinos.

Se han empezado a encontrar aparatos móviles portátiles, agendas electrónicas y relojes calculadoras, con un extraño y perturbardor quemazón en la configuración y alrededor de la pantalla. Inexplicablemente los dueños o poseedores de dichos aparatos, casualmente no se encuentran disponibles o localizables. Se han hallado espectografías de las zonas donde estos aparatos, fueron encontrados y se han hallado rastros y residuos electroplasmáticos con resinas radioactivas. Estos hallazgos, inquietan sobremanera a los estudiosos del fenómeno de los Golondrinos.

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