Acabamos de llegar a Marte y parece que llegamos temprano, pues nadie ha venido a recibirnos. Los 3 astronautas que hemos venido, Trevor, Arthur y yo Phill, recibimos las invitaciones y nos decidimos a venir, porque los sábados son muy aburridos, cuando no se hacen viajes espaciales. Trevor, nada más llegar a Marte se ha puesto a estornudar. Es alérgico al polvo y le hemos dicho que se ponga la escafandra, no sea que le explote la cabeza, en un estornudo. Lo primero es buscar alojamiento pues el viaje ha sido largo y nos gustaría una ducha. Durante un rato no vemos signos de nada decente ni tampoco nada indecente, cosa que nos gustaría más. Nos subimos a nuestro vehículo espacial todoterreno familiar con asientos giratorios y repisa, para poner revistas y nos ponemos en marcha, por el suelo marciano. Vemos mucho polvo a nuestro alrededor y rocas y todo de color rojo intenso, que invita a la pasión desenfrenada o a matar al compañero de al lado. No parece que encontremos hotel, pero si muchas piedras y muchos cañones, con caidas para no caerse.
Lo vemos todo muy sucio, sin nada de marcha, con muchas piedras incomodas y tanto polvo, que Trevor sigue cada vez más hinchado. Será que se le encasquilló el casco? Decidimos volver a la nave, no sin antes, coger la cabeza de Trevor, que rebota por el suelo marciano, e intentaremos buscar un buen hotel, en las páginas amarillas. Probaremos con Titán, el satelite que orbita alrededor de Marte, que es un adosado la mar de mono.

No hay comentarios:
Publicar un comentario